¿Cómo hacer que mi hijo de 14 meses se duerma solo?

El colecho, dormir del tirón, miedos y pesadillas...el sueño d elos niños puede ser fuente de muchas dudas. Comparte con otras mamás y papás lo que haces para que tu hijo descanse y duerma bien.

¿Cómo hacer que mi hijo de 14 meses se duerma solo?

Notapor Vanessa » 06 May 2013 04:07

Hola, me llamo Vanessa y me gustaría que alguien me diera consejo para poder aprender a que mi hijo se duerma solo, ya que tiene 14 meses y aun no lo he conseguido, sigo durmiendolo al brazo y creo que es hora de aprender a que se duema solo y que se seria mas beneficio en un futuro para él. Muchas gracias y un saludo.
Vanessa
 

¿Cómo hacer que mi hijo de 14 meses se duerma solo?

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Libro "duermete niño"

Notapor Laura » 06 May 2013 05:27

Hola Vanessa:
Yo tuve ese problema cuando mi hija tenia 11 meses y lei el y la verdad es que me funciono en aquel momento, pero desde hace un mes mas o menos (ahora tiene 26 meses) se despierta como a las 3 de - - gritando y al final acabamos durmiendo con ella. He intentado, de nuevo, el metodo del Dr. Estivill y lo que he conseguido es que se ponga histerica y nerviosa al ver que no consigue lo que quiere y que se tire de la cama (resultado: primer dia ojo morado), no se si seguire con el metodo o acabare cediendo a sus pretensiones...
Laura
 

PROBLEMAS DE NOCHE

Notapor Desesperada » 06 May 2013 06:47

HOLA, TENGO UNA NINA DE 4 ANOS Y EL PROBLEMA ES QUE SE DESPIERTA EN LA - - PARA QUE YO DUERMA CON ELLA, ANTES SU IDEA ERA DORMIR CON NOSOTROS Y POCO A POCO LE QUITE ESO PERO EL HECHO DE DESPERTARSE, SOLO PARA QUE ME PASE DE CUARTO NO SE COMO HACERLO. :( :cry: POR FAVOR CREO QUE HE TRATADO TODO. HABLARLE BIEN,HABLARLE MAL,CASTIGARLA SIN JUGAR,DEJARLA LLORAR...
Desesperada
 

METODO 100% EFICAZ PARA QUE EL NIÑO SE DUERMA

Notapor Invitado » 06 May 2013 08:07

Vanessa: Existe una solucion que muchas veces parece de risa pero si se cree y se sigue al pie de la letra es efectiva al 100%. Lo mas importante es estar determinado a hacerlo regularmente y confiado en uno mismo. Primero debe uno procurarse tres cosas:
1. un peluche que sera utilizado exclusivamente dentro de la cama.
2. Un reloj de pared y
3. un afiche con muchos dibujos infantiles. El reloj y el afiche deben ser colocados en el cuarto del ninio y el peluche exclusivamente (lo repito) dentro de la cama.
El hecho de acostar al ninio debe ser un "RITUAL" tanto para el padre como para el ninio. Primero se establece una hora a la cual el ninio SIEMPRE se va a acostar, cuando llegue la hora se debe preparar al ninio en brazos y llevarlo hacia el reloj y explicarle con suavidad que ya es hora de ir a dormir. Luego se lleva al nniño hacia el afiche y con mucha paciencia se le cuenta una historia sobre las imagines del afiche. Luego se acuesta al niño en la cama dandole el peluche, diciendole buenas noches. Esta sera la ultima vez que el ninio tendra contacto con el padre. El niño seguramente en alguno de estos pasos ya habra empezado a llorar pero se debe seguir con seguridad e ignorando su llanto.
Al dejarlo en la cama el padre debe salir "DECIDIDO, SIN NINGUA DUDA" del cuarto y sin voltearlo a ver. El ninio llorara pero el padre debe de mantenerse afuera. Luego se debera seguir la siguiente tabla de tiempos para un regreso visual del padre dentro del cuarto pero en ningun momento UN CONTACO FISICO, ESTO ES SUPER IMPORTANTE!!!!!!. Esto es para asegurar al ninio que no esta abandonado y que el padre sigue estando alli. Los tiempos seran los siguientes: se deja llorar al ninio la primera vez un minuto y luego uno entra y con voz suave y SEGURA uno asegura al ninio que todo esta bien y que debe de dormirse solo decirlo una vez recordando siempre SIN CONTACTO FISICO y con SEGURIDAD. La segunda vez sera despues de 5 minutos, luego 10, 15, 20 y asi sucesivamente hasta que el ninio se duerma. Esto se debera hacer cada dia y les ASEGURO que si se sigue al pie de la letra en uno o dos dias ya no sera necesario entrar ni siquiera una vez. Mi hijo lloraba facilmente 4 a 5 horas sin parar cada vez que se acostaba yo ya estaba al borde de la locura, utilice este metodo y al segundo dia no fue necesario entrar ni siquiera una vez. SANTO REMEDIO. Estare pendiente de sus experiencias.
Y NUEVAMENTE LES REPITO, ESTE METODO ES 100% EFICAZ SOLAMENTE SI SE SIGUEN LOS PASOS AL PIE DE LA LETRA. BUENA SUERTE!!!!!!! Este metodo es eficaz para ninios desde recien nacidos hasta 2 anios y medio, por mas ridiculo que pueda parecer con ninios muy pequenios en cuanto al reloj pero este metodo es tambien para asegurar tambien que el padre entre al ritual a la hora de acostar al ninio. Algo que se me habia olvidado decir es que sera ideal que sea siempre la misma persona quien lo acuesta. :D
Invitado
 

Problemas a la noche con el hijo

Notapor Mara » 10 May 2013 14:47

Mirá, yo estoy "en proceso de solucionarlo".
Le contè mamà y papà tienen su cama y que èl tiene la suya y que es super linda (antes de eso, nos dedicamos los 2 - el papà y la mamà) a ponerle la habitación tan linda como pudimos. y cuando èl estuvo a gusto empecè con el tema. Como mi habitación "no es tan linda" como la suya, too me invita a dormir con èl, pero va entendiendo que esa es su cama y la otra es la nuestra....
No es fàcil, mi nene ya ha intentado "de todo" para pasarse o que alguno de nosotros vaya a dormir con èl.
Temas tratados: - los novios cuando se casan duermen juntos
- sòlo los niños grandes tienen cama de grandes (los chiquitos tienen cunita)
- - - juntos todos los rincones "por los monstruos" e hicimos "como me enseñó la abuela
- ya que reconocimos que tanto a papà como a mamà nos pasaba)... pensamos en cosas lindas para que las ideas de los monstruos se vayan porque "sabemos que son cosas de la cabeza".
- etc. etc. etc.
Hicimos un pacto que fue, que èl eligiera algo de grande, que si conseguìa dormir toda la noche en su cama, yo a la mañana se lo conseguiría.... asì eligió "chuches" pero èl mismo decidió que "hacían mal a los dientes.... entonces, preferìa venir a nuestra cama" (SON MÀS LISTOS QUE EL HAMBRE!). Entonces, busquè otra cosa y se me ocurrió el tema de las "chaps" de Dragonball y con eso "pactamos".
A cambio, durante la primer semana, durmió en su cama pero SE HIZO PIS TODAS LAS NOCHES! De todos modos, no le decìamos nada ya que "se le escapó" y asì lo tomàbamos.
A partir de la 2º semana, le propuse comprar las chaps y si no se hacìa pis, como ya era grande, elegirìa una actividad para hacer despuès del cole (ir a la plaza, al pelotero, mirar cartoon, o alquilar una peli).
Por ahora, funciona! Empiezo la 3º semana.
Bueno, espero haberte tirado alguna idea, todos los niños son distintos, yo empecè a hacer esto a partir de una mamà que me comentó que "negociaba" chuches por este o cual tema.
A veces, una idea, adaptada a las necesidades y la individualidad de cada nene, sirve.
Te deseo suerte.
Mara
Mara
 

Notapor Invitado » 15 May 2013 00:07

Es una barbaridad lo que estais haciendo con vuestros hijos, ¿cómo los dejais llorar y sin contacto físico? esto está demostrado que traerá problemas cuando sean mas mayores. Los niños necesitan de sus padres, si te reclaman es porque necesitan algo aunque solo sea verte.
Os propongo algo, cuando necesiteis algo urgente, encerraros en una habitación y que a los 3 minutos vuestra pareja entre a consolaros sin daros lo que necesitais, a los 5.... no se muy bien los tiempos, aplicaros el método a vosotras mismas a ver si os gusta.
Aqui os dejo algunos estudios sobre el tema, espero que os sirvan para que os acerqueis mas a vuestros hijos y no les hagais sufrir.

La enfermera que asistía al pediatra de cabecera de mi hija arrebató amable y sonriente a Ayelén de los brazos de mi ex esposa. Juanjo es un pediatra excelente, asistió a mi hija desde el mismo instante del parto y durante toda su niñez.
La enfermera no quiso ser descortés, solo quiso ser eficiente en su tarea. Antes de que Juanjo la - -, ella tomaría notas de sus cambios físicos. Hábilmente manipulaba a mi hija con seguridad y maestría. La estiró para medirla, la colocó velozmente en la balanza, pero no alcanzó a anotar su peso cuando yo había recuperado a mi hija y la apretaba contra mi pecho hasta que cesó de llorar.
Arrancada de los brazos maternos, la pequeña de menos de dos meses de vida pensaría sin dudas que había sido atrapada por un depredador, y que iba a ser devorada sin compasión. ¿Crees que exagero?. La mente instintiva de mi pequeña reaccionó con su única herramienta para salvar la vida, el terror que deriva en un fuerte llanto para alertar a los padres de que corre peligro. Así lo han hecho nuestros antepasados durante millones de años.
“¿Qué pasó?” preguntó Juanjo que había estado de espaldas buscando unas fichas de anotaciones en sus archivos. Con la cara de mi beba contra mi cuello yo le siseaba al oído para calmarla. La puse en el cuello porque al estar vestido era la única parte en donde podría tener contacto directo con el cuerpo, y ella reconocería mi piel rápidamente, sabiendo que estaba ya segura y fuera de peligro.
Poco a poco los espasmos de su llanto fueron desapareciendo.
Mi ex esposa y yo explicamos lo sucedido, y Juanjo, que jamás habría prestado atención a ese detalle, le indicó a su asistente “tienen razón, despacio, con calma que hay tiempo”.
Reiniciamos la operación del pesaje lentamente, sin dejar de tocarla hasta que estuvo realmente segura y calma. Toda la revisión se hizo teniendo en cuenta su estado de ánimo, evitando que vuelva a sufrir ese miedo a la muerte, que es en definitiva lo que provoca el llanto de un bebe de esa edad cuando se siente en peligro.
Los sucesivos controles médicos se realizaron de la misma manera, y mi hija aprendió que no corría peligro alguno en los consultorios con mucha rapidez.
Más adelante un dermatólogo que le - - una uña encarnada a la edad de 18 meses se sorprendió de lo tranquila que resultaba en su consultorio.
A los 2 años sufrió un corte en el arco superciliar. El cirujano de urgencia que la atendió dijo que había que suturarla. Ayelén solo se limitó a tomar la mano familiar mientras se entregaba a la ciencia médica en el quirófano. Con anestesia local, el cirujano pudo trabajar con tanta tranquilidad que no quedó prácticamente ningún rastro de la cicatriz en la ceja.
¿Valió la pena respetar los instintos naturales desde el principio verdad?
Veamos como habría actuado un animal en este caso.
Las madres animales solo pueden hacer una cosa cuando sus crías pequeñas lloran: ir a socorrerlos. Más adelante las cosas van a cambiar, pero en los primeros días o meses, según la velocidad de desarrollo de cada especie, las madres animales cuentan con un sistema automático que dispara su conducta instintiva ante el sonido de la cría.

Las madres humanas están también programadas para reaccionar ante el llanto de sus bebes.
Una madre duerme en la noche y su cerebro filtra todo tipo de ruidos, puede llegar hasta a caerse el techo y no se despierta. Pero basta que su pequeña cría respire de manera diferente para que la hembra humana se despierte completamente lúcida y vaya en su auxilio.
¿Qué hace que una madre humana no actúe instintivamente entonces?, simplemente es culpa la cultura.
Se le repite incansablemente que si atiende a su hijo cuando llora lo convertirá en un tirano dispuesto a llorar para obtener lo que quiera.

“Los niños deben llorar para desarrollar pulmones fuertes” le dicen, entre otras estupideces, desde todos los ángulos, reprimiendo así su natural instinto que, como hemos visto, habría solucionado muchos problemas en el futuro de haberse oído a tiempo.
En Baltimore, la profesora Mary Ainsworth y sus colaboradores, estudiaron durante un año las reacciones maternas ante el llanto de sus bebes. Los resultados fueron sorprendentes. Todos aquellos bebes que durante los primeros 3 meses de vida fueron consolados y tranquilizados cada vez que lloraban, al llegar a los 9 a 12 meses lloraban mucho menos que los que no habían sido atendidos de ese modo. Es decir, que la teoría popular que dice que un bebe que es atendido cada vez que llora se transforma en un especulador que esclaviza a su madre en el futuro, no tiene ninguna razón científica, ni biológica ni moral, y si se me permite, tampoco tiene razones prácticas. Porque los niños que no fueron atendidos en los 3 primeros meses serán más molestos en resto de su vida.

Entonces deja que tus instintos hagan lo que deben hacer. Hasta los 3 meses tu hijo necesita que lo ayudes a calmar su miedo al medio ambiente. Después es otra historia, pero hasta los 3 meses ningún bebe se malcría porque lo atiendas cuando llora.

(Autores: Jorge Díaz Sáez, Correo: [email protected] , Diplomado en Enfermería. Servicio de Tocoginecología del Hospital "La Inmaculada" Huercal-Overa. Almería. España. Antonio José Ibarra Fernández, Correo: [email protected] . Diplomado en Enfermería. Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos y Neonatales. Hospital Torrecárdenas. Almería. España)

Resumen:
El sueño de los niños suele ser vivido por los padres como algo problemático, especialmente debido a las expectativas creadas por conocidos, familiares, publicaciones pseudocientificas… En primer lugar repasaremos de forma muy somera los conceptos básicos sobre el sueño de los bebés-niños. Comentaremos los peligros de los métodos de terapia conductista, añadiremos algunos consejos generales y consejos para los que trabajan en unidades neonatales. Para terminar indicar algunos consejos para profesionales y padres de cara a intentar mejorar ensueño de sus bebés-hijos.

Mejorar el sueño
Dormir es un proceso evolutivo que se va adaptando a las necesidades del ser humano. Un recién nacido no duerme igual que un niño, ni éste igual que un adulto; ni un adulto igual que un anciano, porque cada edad reclama unas necesidades diferentes.
Nadie puede enseñar a un niño a dormir: Los bebés ya saben dormir desde antes de nacer. No dependen de que nadie les enseñe. El dormir es una necesidad vital. Por eso la naturaleza ya nos prepara para hacerlo incluso antes de nacer.
El recién nacido (y anteriormente el feto) nace con dos fases diferenciadas de sueño: Sueño activo (muy parecido a lo que será el sueño REM) y sueño lento (que dará lugar a las diferentes fases de sueño: I, II, III y IV).
Aproximadamente alrededor de los 7-10 meses de vida ya han aparecido todas las fases del sueño, aunque su periodicidad y duración aún son diferentes del adulto. Recordemos que hasta los 4 años aún suelen realizar una pequeña siesta.
No será hasta los 5-6 años en que tendremos un sueño bastante parecido al adulto: Un solo periodo nocturno, sin siestas, y de una duración entre 8-10 horas.
Tanto niños como adultos tenemos despertares nocturnos. La única diferencia es que nosotros ya dominamos la técnica de volver a dormirnos. Nuestros hijos aún no. Pero lo harán algún día por ellos mismos.
Vemos a continuación la tabla siguiente con los porcentajes de sueño que podría dormir su hijo por el día (entre las 9 y las 21h.) o por la noche (entre las 21 y las 9 h.)
EDAD
HORAS
SUEÑO DIURNO
SUEÑO NOCTURNO

0-2 meses
12-16
50 %. Varias secuencias a lo largo del día.
50%. Varias secuencias a lo largo de la noche.

3-6 meses
10-15
30-40%.

Varias siestas.
60-70%.

Varios despertares.
6-9 meses
11-14
20-25%. Dos (o 3) siestas: mañana y tarde.
75-80%

Varios despertares.
9-12 meses
10-13
15%. Dos siestas más reducidas.
85%. Son posibles

varios despertares.
12-18 meses
10-13
15%. Dos siestas, pero tendencia a una.
85%. Son posibles

varios despertares.
18- 36 meses
9.5-12
10%. Una siesta.
90% Son posibles

varios despertares.
3 a 4 años
8- 12
0-10%. Se pierde la siesta.
90- 100% Reducen los despertares

4 a 6 años
8-11
0% ya no hay siesta
100% Despertares eliminados.

Uno de los estudios más relevantes –publicado hace ya más de veinte años- para comprobar cuantas horas duermen los niños es el de Anders. - - a dos grupos de niños de dos y nueve meses Según atestiguan las - - sólo el 15 % de los niños de dos meses y el 33 % de los de 9 meses durmieron de forma continua sin despertarse desde las 12 a las 5 de la - -. Y a esas 5 horas se les definió como dormir de un tirón. Sólo el 6 % de los de 2 meses y el 16 % de los de 9 meses dormían 10 u 11 horas seguidas. Se establece una definición de sueño normal arbitraria y que sólo la cumple el 15 % de los niños normales y de ahí se saca la falsa conclusión de que todos los que no la cumplen tienen problemas de sueño.(Comentado en: Bésame mucho. Cómo criar a tus hijos con amor. C. González. Ed. Temas de hoy. 2003, pp. 160-162). Hay que saber diagnosticar con precisión cada trastorno del sueño. Cada tipo de problema tendrá un abordaje diferente. Desconfíe de métodos que sirven para todo. Se pueden dan errores de diagnóstico. Básicamente se tratan de: error en la interpretación del comportamiento del bebé, falta de información sobre lo que es normal a cada edad, falta de sincronía entre los horarios de los padres y el de los niños, y hacer de lo normal un problema - la alarma ante cosas normales.

Antes de pensar que su hijo duerme mal, compruébelo. La información está para eso. Busque información contrastada sobre lo que es normal a cada edad. Intente ponerse muchas veces en la situación del niño. ¿Qué puede necesitar? ¿Qué querrá? Mire la vida con ojos de niño. No malinterprete sus peticiones.

Los horarios que hacemos (y que intentamos que ellos sigan) no son los más adecuados. Muchas veces la falta de sincronía entre las obligaciones de unos y los derechos del otro son el único y real motivo de conflicto. Llevamos miles de años sin “métodos para dormir niños” y nunca ha habido mayores problemas con ellos. Todos acababan durmiendo. Y todos acabaran durmiendo algún día. No se deje influenciar por alarmismos.

Los niños pequeños suelen seguir un horario de 25 horas en lugar de 24. Por eso a veces les cuesta acostarse y por eso presentan alteraciones horarias. Debido a referentes externos e internos, los niños acaban siguiendo un horario de 24 horas por si solos. El seguir algunas rutinas y mostrarles cuando es de día y noche con claridad, puede ayudarle en muchos casos, aunque no siempre.

Algunos comentarios sobre los métodos-técnicas de terapia conductista
Muy difundidos (en España el libro de Estivil: Método Estivil. Duérmete niño. Ed. Plaza y Janés. 1995;, en EE.UU el de Ferber: Solucione los problemas de sueño de su hijo. Ed. Medici. 1993) estos métodos, conviene aclarar algunos conceptos:
No hay diferencia de éxito entre los métodos que enseñan a dormir a base de dejar llorar mediante una tabla y los que simplemente dejan llorar. Si la hay cuando se aplica a niños menores de 18 meses o a los de 60 meses

Los métodos de adiestramiento no enseñan a dormir, tan solo provocan un shock emocional que altera en el menor los niveles de las principales hormonas que regulan nuestras emociones y, además le demuestran que no vale la pena quejarse porque nadie le responderá. Por eso funciona mejor en niños pequeños, ya que son los que tienen más posibilidades de shock.
Las secuelas más importantes de estos métodos a corto, medio y largo plazo son: trastornos de ansiedad, depresiones, indefensión aprendida, trastornos del apego, trauma por estrés agudo y síndrome se estrés post-traumático.

Estas alteraciones son reparables, pero son irreversibles. Puede que no se note, pero nunca será igual.
Las alteraciones pueden quedar enmascaradas y no salir hasta la vida adulta.
No deberían usarse los fármacos en los problemas de sueño infantiles. Muchas veces se consigue incluso el efecto contrario.
Señalar que la Asociación Española de Pediatría en un reciente articulo, dice al respecto: “Las técnicas de terapia conductista de condicionamiento del sueño son difícilmente compatibles con la lactancia materna; deberían reservarse a niños con enfermedades del sueño, no estando probadas ni su eficacia, ni su repercusión psicológica a largo plazo” (La lactancia materna. Cómo promover y apoyar la lactancia materna en la práctica pediátrica. Recomendaciones del Comité de Lactancia de la AEP. MT Hernández Aguilar y J Aguayo Maldonado. An Pediatr (Bar) 2005;63(4):340-56)

Consejos Generales
1.- LACTANCIA MATERNA: -Si la madre ha decido darle pecho a su bebé-niño, además de las múltiples ventajas tanto para ella como para su hijo, le ayudará adormir por dos motivos:
La leche materna contiene L-Triptofano, un aminoácido que ayuda a la conciliación del sueño
El hecho de la succión tiene efecto relajante además del contacto piel con piel, los latidos del corazón de la madre…
Además la prolactina que se libera al succionar el bebé-niño facilita el sueño de la madre (además sabemos que por la noche se libera más cantidad de prolactina en las tomas)
Sobre la lactancia materna hay libros muy interesantes y prácticos, tan sólo señalar alguno:
Asociación Española de Pediatría (2004). Lactancia materna: una guía para profesionales. Monografías de la AEP nº 5. (puede bajarse de Internet en aeped.es/lactanciamaterna/libro1.htm)

La Liga de la Leche Internacional (1993). El arte femenino de amamantar. Ed. Diana (su página web es muy interesante: lalecheleague.org/LangEspanol.html)

2.- COLECHO: Si puede es mejor dormir con el bebé-niño en la misma cama. Comentar las normas de la Academia Americana de Pediatría respecto al colecho (dormir el bebé acompañado) o al dormir en una cuna (¿Afecta compartir la cama el riesgo de SMSL -Síndrome de Muerte Súbita del Lactante-?" Academia Americana de Pediatría -Task Force on Infant Positioning and SIDS-, Pediatrics (ed. esp.) Vol. 44, núm. 2, Agosto 1.997, p. 147 y Cambios de conceptos sobre el síndrome de muerte súbita del lactante: implicaciones para el entorno y la posición del lactante para dormir”, Task Force on Infant Positioning and SIDS (AAP), Pediatrics (ed. Esp.) vol 49, núm. 3, 2.000, pp. 187-194):

no usar un colchón blando
que el bebé duerma en decúbito supino
evitar el uso de superficies blandas
no colocar bajo el niño edredones, mantas, almohadas, colchas u otros materiales blandos similares
quien comparte la cama no debería fumar ni consumir sustancias como alcohol o drogas que pudieran alterar el despertar
los lactantes deben ser colocados para dormir en una posición distinta al decúbito prono. El decúbito supino (completamente boca arriba) confiere el menor riesgo y es el preferido. Sin embargo, aunque dormir en decúbito lateral no es tan seguro como dormir en decúbito supino, también tiene un riesgo significativamente inferior que el decúbito prono. Si se utiliza la posición en decúbito lateral, los cuidadores deben ser advertidos para colocar hacia delante el brazo que queda abajo, a fin de reducir la probabilidad de que el niño se desplace hacia la posición en decúbito prono.
Los lactantes no deben ser puestos a dormir sobre colchones de agua, sofás, colchones blandos u otras superficies blandas.

Hay que evitar materiales blandos en el entorno en que duerme el lactante. No se deben colocar bajo un niño que duerme materiales u objetos blandos como almohadones, edredones o forros. Aquellos objetos que puedan contener aire (almohadones, forros, juguetes rellenos,...) deben ser mantenidos alejados del entorno en que duerme el niño. También pueden ser peligrosas las ropas de cama laxas, como mantas y colchas. Si hay que usar mantas, deben ser fijadas al colchón de la cuna de modo que la cara del lactante tenga pocas probabilidades de quedar cubierta por la ropa. Una posibilidad es hacer la cama de manera que los pies del niño alcancen los pies de la cama (“pies con los pies”), con las mantas cogidas en el colchón de la cuna y llegando sólo a la altura del tórax del lactante. Otra posibilidad es utilizar las ropas para dormir sin nada que cubra el bebé.

Compartir la cama o dormir conjuntamente puede ser peligroso en determinadas circunstancias. Como alternativa a compartir la cama, los padres pueden elegir colocar la cuna del niño cerca de su propia cama, para permitir una lactancia materna más cómoda y un mayor contacto con los padres. Si una madre decide tener al niño durmiendo en su cama para darle lactancia materna, hay que asegurarse de cumplir las recomendaciones mencionadas (evitar la posición en decúbito prono, evitar las superficies blandas o las cubiertas laxas y evitar el atrapamiento al mover la cama con respecto a la pared y otros muebles, evitando también camas que presentan posibilidades de atrapamiento). Los adultos (aparte de los padres), niños y otros hermanos deben evitar el compartir la cama con un lactante. Los padres que eligen compartir la cama con sus hijos lactantes no deben fumar ni utilizar sustancias como alcohol o fármacos que dificulten el despertar. El consenso del Grupo de trabajo es que no hay suficientes datos como para concluir que compartir la cama bajo condiciones cuidadosamente controladas sea realmente peligroso o claramente seguro.

Se recomienda un cierto tiempo “boca abajo” mientras el bebé está despierto y observado por razones de desarrollo psicomotor y para evitar el aplanamiento de la zona occipital.

La asociación Española de Pediatría en uno de sus últimos artículos (La lactancia materna. Cómo promover y apoyar la lactancia materna en la práctica pediátrica. Recomendaciones del Comité de Lactancia de la AEP. MT Hernández Aguilar y J Aguayo Maldonado. An Pediatr (Bar) 2005;63(4):340-56, se puede obtener de forma gratuita en:HTTTP ) dice respecto al colecho: ”Para la mayoría de las madres, dormir en la misma habitación facilita el amamantamiento y favorece el descanso materno; además de ser una práctica segura que disminuye el riesgo de muerte súbita del lactante. Pueden utilizarse como consejos el folleto gráfico de UNICEF (UNICEF UK Baby - - Inititive con la Foundation fot the Study of Infant Deaths. Dormir en la misma cama con el bebé. Disponible en: http://www.- -.org.uk/pdfs/spa ... panish.pdf )

Señalar las múltiples ventajas del colecho –además de los comentados:

ayuda al bebé-niño a pasar de una fase a otra del sueño al sincronizarse con la respiración de su madre

favorece que la madre pueda continuar durmiendo mientras alimenta a su hijo de noche

favorece que el bebé-niño apenas se despierte cuando reclama su alimento

favorece la regulación de la temperatura corporal por la noche

En un estudio realizado en 186 sociedades no industriales, los niños duermen en la misma cama que sus padres en el 46 por ciento de estas culturas; en otro 21 por ciento, lo hacen en cama aparte, pero dentro del mismo cuarto que sus padres. En otras palabras: en el 67 por ciento de las culturas actuales, los niños duermen en compañía de otros. Más significativo es que en ninguna de esas 186 culturas tienen un dormitorio aparte antes de superar, por lo menos, el primer año de edad. En otro estudio que abarca 172 sociedades, todos los niños de todas las culturas dormían acompañados por lo menos algunas horas por la noche (Citado en: Nuestros hijos y nosotros. Meredith F. Small. Ed. Vergara. 1999. Todo el capitulo 4 es muy clarificador pp. 141-170)

Consejos para las personas que trabajan en unidades neonatales
Promover y estimular todas aquellas acciones encaminadas a que bebés y madres pasen el mayor tiempo juntos (ver el tema nº Programa canguro)
Ayudar a los padres a que expresen y manifiesten sus sentimientos e instintos respecto al bebé. Integrarlos en los cuidados y decisiones respecto al bebé-niño. El trabajar de forma conjunta con los padres va a mejorar la evolución y en su caso, curación del bebé-niño. Los resultados del método canguro así lo demuestran (ver tema del programa canguro)
El bebé-niño es una persona y como tal tiene sus derechos. Pensemos a veces si esto yo se lo haría a otra persona o me gustaría que me lo hicieran a mi. En ausencia de los padres somos sus cuidadores y como enfermeros no debemos olvidar que somos expertos en administrar cuidados. ¡Hagamoslo!
Los bebés-niños no hacen las cosas para fastidiar. Escuchémoslos, observemos sus gestos… Podemos llegar a saber lo que quieren y lo que les pasa
Ayudar a los padres a ponerse en contacto con grupos de apoyo bien de la lactancia materna, de crianza… que les pueden ser de gran ayuda y apoyo (el listado de grupos de apoyo a la lactancia materna en España en aeped.es/lactanciamaterna/grupos.htm en la sección de lactancia materna, las páginas http://www.suenoinfantil.com y dormirsinllorar.com pueden ser de gran ayuda)
Fomentar que los padres abracen, besen, mimen, acaricien… a su bebe siempre que puedan y deseen
Adaptar las unidades a las necesidades y derechos del bebé-niño y no al revés
La mejor acción o cuidado basado en la evidencia es tan importante como un gesto cariñoso, un abrazo, una palabra amable…

Consejos para mejorar el sueño de los bebés-niños

Partir del principio de que todo niño sano acabará durmiendo algún día. Empezar los siguientes consejos como pronto a partir de los seis meses. La idea es probar a regular el sueño, sin lágrimas, sin forzar, respetando en todo momento el ritmo del bebé-niño. Son los padres los que tienen el problema, no el bebé-niño. Lo indicaremos en algunos pasos:

Paso 1
Si usted va a intentar que su hijo siga un horario (adecuado a la edad del niño) piense que tendrá que hacerlo usted cada día: no vale hoy una cosa y mañana otra, porque si no el niño seguirá haciendo lo que hacia. Piense que la repetición es una forma de aprendizaje. A parte, dele tiempo. Por mucho que repita una cosa, hay niños que lo pillan antes y otros más tarde. Cuando evalúe los progresos del niño, evalúe su implicación en ellos.

Paso 2
Una vez en sintonía, vamos a intentar que se duerma rápidamente. Es la conciliación del sueño.
Para que un niño pueda conciliar el sueño con más facilidad (se considera normal hasta 15 ó 20 minutos. Si su hijo ya lo hace puede pasar a otro punto o - - este por si acorta este período).
Revise el ambiente del niño: todo debe llamar al sueño. Intente que el nivel luminoso no sea muy alto (busque luces tenues), que el ruido esté bajo de decibelios (no es la hora de escuchar rock) y que la actividad de las personas de la casa sea relajada.
Este punto es difícil puesto que la mayoría de los adultos, a la que llegamos a casa tenemos por la noche, tenemos gran cantidad de cosas a hacer y coinciden en el momento del sueño de los niños.
También debemos vigilar la temperatura. Un exceso de calor dificulta la conciliación del sueño.

Paso 3
Con los niveles ambientales bajos busque algo que le guste a su hijo para dormir (mecer, pecho, cantar, contar un cuento) y hágalo con tranquilidad. Lo único que pretendemos es que el niño vea el momento de dormir como algo agradable. ¡Hágaselo agradable! Pero también busque algo que sea agradable para usted. Si su hijo tiene dos años, el mecerlo en brazos puede resultar pesado para usted. Cámbiele poco a poco esta forma de relajarse por otra. Si es mayor de dos años utilice el lenguaje y pídale qué quiere y explíquele porque a usted no le va bien y pacten otra cosa.
En los pequeños, como no hablan, deberá modificar esa actividad poco a poco.

Paso 4
No todas las técnicas funcionan a la misma edad: puede contarle un cuento antes de acostar a su recién nacido (y seguro que le gusta) pero no es una técnica efectiva para dormirle a tan corta edad, Lo es mucho más el acunamiento. Mire la edad de su bebé y elija.

A modo de ejemplo les diremos que en los niños pequeños suele funcionar todo aquello que le recuerde el útero materno ( estar en brazos, envolverlo en una tela firmemente, mecer, cantar, compañía...) y por eso también les funcionan algunos artilugios de la industria moderna. Se supone que los humanos, por el hecho de andar erguidos y tener un cerebro más grande que nuestros antepasados, nacemos unos tres meses antes. Esa expulsión prematura del bebé hace que necesite, sobre todo durante el primer trimestre (e incluso hasta el segundo), como una continuidad del útero en donde estaba. Cualquier cosa que le relacione allí, servirá para que se sienta bien.

Una vez que pasa este periodo (tercer trimestre hasta el año y medio) necesita sentirse seguro y relajado. La compañía, seguido de algún rítmico balanceo o canto, es lo más frecuente en la mayor parte de sociedades a estas edades. No es un buen momento para introducir cambios bruscos en el niño.

Poco a poco va creciendo. A partir de los dos años normalmente tan solo necesita compañía de sus seres más queridos. Y seguramente los balanceos y cantos se habran terminado. Y a partir de los tres años esta compañía no tendrá que ser limitada a los cuidadores más cercanos, sino que podrá ser de un hermano. Las camas de hermanos funcionan muy bien en este periodo. Si tienen un hijo mayor póngalo a dormir con el pequeño en la misma cama (si esta es grande) o juntando dos camas o dos colchones si estas son pequeñas.

A partir de los cuatro años o cinco podrán dormir separados (aunque mejor si comparten la habitación con alguien, como habitaciones de hermanos etc..) y tan solo necesitaran un cuento para dormir.

Estas técnicas son orientativas según la edad del niño. Usted adáptelas al suyo. Nadie mejor que usted sabe lo que a su bebé le relaja más.

Paso 5-
Con el niño durmiéndose más rápidamente, podemos pasar a los despertares.
Muchos padres cuentan que apenas los dejan en la cama se despiertan. Eso es así por dos razones: la primera es por la vigilancia. A la que notan que alguien no está se alteran sus funciones vitales y surge la alarma que le permite sobrevivir. Evidentemente a los 5 años esto ya no pasa, es frecuente en niños muy pequeños (menores de 1 año). En los más mayores se da por ansiedad.
La segunda razón se da porque, al conciliar el sueño (niños mayores de 7 meses) primero pasamos por fases muy ligeras de sueño, en las que nos podemos despertar fácilmente. Por eso notan los cambios cuando los dejamos en la cuna. Así que, o nos esperamos a que estén en fase profunda a los acostamos en sitios en donde noten los menores cambios. Los niños son seres sociales, a veces duermen mejor en medio del ruido de las actividades normales de la casa que alejados en otra habitación.
También hemos de recordar los despertares fisiológicos: Aquellos que todos tenemos cada noche ( unos 9). Poco a poco irán aprendiendo a controlarlos.
Intente evaluar cual de ellos define mejor a su hijo. A veces el hecho de dejarlo dormir cerca de donde transcurre la vida de la familia es bastante. En otros casos esperar a que esté más profundamente dormido. Y en el caso de los despertares fisiológicos, esperar que aprenda o intentar minimizarlos con los consejos del paso 12.

Paso 6
Cuando el niño se despierte, atiéndalo pronto. ¿Se acuerdan de cómo ayuda a sentirse seguro el tener a alguien que nos responda? Dormir y seguridad van de la mano: el niño para dormir necesita estar seguro. El rechazo a dormir se da porque hay una interrupción de sus actividades y una separación de sus padres, que aunque no sea física (porque hay padres que duermen con sus hijos), ellos intuyen que algo pasa ahí.
Si su hijo se despierta por la noche y no es lactante, repita la rutina de inducción al sueño que tan buenos resultados le ha dado en el paso 4.
Si su hijo se despierta por la noche y es lactante, déle el pecho. Aunque no sea por hambre (si es por hambre aún con más razón) le ayudará a conciliar el sueño rápidamente a él y a usted.
Se sabe que los niños que toman pecho y duermen con sus madres se despiertan por media, un poco más que los que no lo toman y no duermen con ellas, pero que sus despertares son de menor duración. Por eso muchas madres siguen amamantando por la noche: “puede que el niño reclame el pecho, pero casi no me entero”.
Y… ¿Por qué los lactantes que duermen con mamá se despiertan más? Suponemos que el olor de la leche (o de la madre) o la simple presencia de su progenitora activan en el niño señales. El niño responde a esas señales con un: “bueno ya que estoy aquí voy a mamar un poquito.”
Para estos casos, hay autores que recomiendan que el niño duerma acompañado, pero al lado del padre. En este caso, el niño se siente igual de acompañado pero no reclama tanto pecho (recuerde que tan solo es para niños mayores de 6 meses) y, cuando se despierte por la noche reclamando su alimento, puede traspasarlo a su madre con solo desplazarlo en la cama..

Paso 7
Si su hijo se despierta por la noche y no es lactante, repita la rutina de inducción al sueño que tan buenos resultados le ha dado en el paso 2.
Intente no pasar de un paso a otro hasta no tener adquirido el anterior o al menos hasta notar una mejora significativa. Por ejemplo en un niño que le cuesta dormir más de una hora, no hace falta que se duerma en 15 minutos para pasar al siguiente paso, tan solo que lo haga en la mitad de tiempo. Eso sí, no dé ese paso como adquirido completamente y siga evaluándolo.



[color=red]Cuando un recién nacido aprende en una sala de nido que es inútil gritar...
está - - su primera experiencia de sumisión. (Michel Odent)[/color]

Hombres y mujeres, científicas y profesionales que trabajamos en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído necesario hacer la siguiente declaración:
Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que 'sea normal'. Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre, o el más frecuente, y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo.
El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su continuum filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de - - sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.
El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego; por esta razón no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita; el bebé criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca. Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra The Continuum Concept, el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano. Esto es cierto durante el primer año de vida; y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (por eso la antigua famosa 'cuarentena' de las recién paridas); luego, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos algunos ratos. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando se termina la osificación y el bebé empieza a andar: entonces empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico.

La verdad es obvia, sencilla y evidente.

El bebé lactante toma la leche idónea para su sistema digestivo y además puede regular su composición con la duración de las tetadas, con lo cual el bebé criado en el regazo de la madre no suele tener problemas digestivos.

Cuando la criatura llora y no se le atiende, llora con más y más desesperación porque está - -. Hay psicólogos que aseguran que cuando se deja sin atender el llanto de un bebé más de tres minutos, algo profundo se quiebra en la integridad de la criatura, así como la confianza en su entorno.

Las madres y los padres, aunque nos han educado en la creencia de que 'es normal que los niños lloren' y que 'hay que dejarles llorar para que se acostumbren', y por ello estamos especialmente insensibilizadas para que su llanto no nos afecte, a veces no somos capaces de tolerarlo. Como es natural si estamos un poco cerca de ellos, sentimos su sufrimiento y lo sentimos como un sufrimiento propio. Se nos revuelven las entrañas y no podemos consentir su dolor. No estamos del todo deshumanizadas. Por eso los métodos conductistas proponen ir poco a poco, para cada día aguantar un poquito más ese sufrimiento mutuo. Esto tiene un nombre común, que es la ‘administración de la tortura', pues es una verdadera tortura la que infligimos a los bebés cuando hacemos ésto, y nos infligimos a nosotras mismas, por mucho que se disfrace de norma pedagógica o pediátrica.

Varios científicos estadounidenses y canadiense (biólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa, realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación a la etapa primal de la vida humana; demostraron que el roce piel con piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados, produce unos moduladores químicos necesarios para la formación de las neuronas y del sistema inmunológico; en fin, que la carencia de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas. Por eso los bebés, cuando se les deja dormir [email protected] en sus cunas, lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece.

En Occidente se ha creado en los últimos 50 años una cultura y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector, que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza la crianza: al sustituir la piel por el plástico y la leche humana por la leche artificial, se separa más y más a la criatura de su madre. Incluso se han fabricado modelos de walkyes talkys especiales para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya. El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización de las funciones maternas a extremos insospechados.

Simultáneamente a esta cultura de la crianza de los bebés, se medicaliza cada vez más la maternidad de las mujeres; lo que tendría que ser una etapa gozosa de nuestra vida sexual, se convierte en una penosa enfermedad. Entregadas a los protocolos médicos, las mujeres adormecemos la sensibilidad y el contacto con nuestros cuerpos, y nos perdemos una parte de nuestra sexualidad: el placer de la gestación, del parto y de la exterogestación, lactancia incluida. Paralelamente las mujeres hemos accedido a un mundo laboral y profesional masculino, hecho por los hombres y para los hombres, y que por tanto excluye la maternidad; por eso la maternidad en la sociedad industrializada ha quedado encerrada en el ámbito privado y doméstico. Sin embargo, durante milenios la mujer ha realizado sus tareas y sus actividades con sus criaturas colgadas de sus cuerpos, como todavía sucede en las sociedades no occidentalizadas. La imagen de la mujer con su criatura tiene que volver a los escenarios públicos, laborales y profesionales, so pena de destruir el futuro del desarrollo humano.

A corto plazo parece que el modelo de crianza robotizado no es dañino, que no pasa nada, que las criaturas sobreviven; pero científicos como Michel Odent (1999 y http://www.primal-health.org ), apoyándose en diversos estudios epidemiológicos, han demostrado la relación directa entre diferentes aspectos de esta robotización y enfermedades que sobrevienen en la edad adulta. Por otro lado, la violencia creciente en todos los ámbitos tanto públicos como privados, como han demostrado los estudios de la psicóloga suizo-alemana Alice Miller (1980) y del neurofisiólogo estadounidense James W. Prescott (1975), por citar sólo dos nombres, también procede del mal trato y de la falta de placer corporal en la etapa primera de la vida humana. También hay estudios que demuestran la correlación entre la adicción a las drogas y los trastornos mentales, con agresiones y abandonos sufridos en la etapa primal. Por eso los bebés lloran cuando les falta lo que se les quita ; [email protected] saben lo que necesitan, lo que les correspondería en ese momento de sus vidas.

Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal.

También deberíamos reconocer lo que sentimos en nuestras entrañas cuando un bebé llora; porque pueden confundir la mente, pero es más difícil confundir la percepción visceral. El sitio del bebé es nuestro regazo: en esta cuestión, el bebé y nuestras entrañas están de acuerdo, y ambos tienen sus razones.

No es cierto que el co-lecho (la práctica de que los bebés duerman con sus padres) sea un factor de riesgo para el fenómeno conocido como ‘muerte súbita'. Según The Foundation for the Study of Infant Deaths, la mayoría de los fallecimientos por ‘muerte súbita' se producen en la cuna. Estadísticamente, p or lo tanto, es más seguro para el bebé dormir en la cama con su madre y su padre que dormir solo, excepto si éstos son alcohólicos o drogadictos o excesivamente obesos. ( Angel Alvarez, primal.es) .

Por todo lo que hemos expuesto, queremos expresar nuestra gran preocupación ante la difusión del método propuesto por el neurólogo E. Estivill en su libro Duérmete Niño (basado a su vez en el método Ferber divulgado en Estados Unidos), para fomentar y ejercitar la tolerancia de las madres y los padres al llanto de sus bebés; se trata de un conductismo especialmente radical y especialmente nocivo teniendo en cuenta que el bebé está aún en una etapa de formación. No es un método para tratar los trastornos del sueño, como a veces se presenta, sino para someter la vida humana en su más temprana edad. Las gravísimas consecuencias de este método, han empezado ya a ponerse de manifiesto.

Necesitamos una cultura y una ciencia para una crianza acorde con nuestra naturaleza humana, porque no somos robots, sino seres humanos que sentimos y nos estremecemos cuando nos falta el cuerpo a cuerpo con nuestros mayores. Para contribuir a ello, para que tu hijo o tu hija deje de sufrir YA, y si te sientes mal cuando escuchas llorar a tu bebé, hazte caso, cógele en brazos para sentirle y sentir lo que está pidiendo; posiblemente sólo sea eso lo que quiere y necesita, el contacto con tu cuerpo. No se lo niegues.

Lista completa de firmas de apoyo a la declaración: Suenoinfantil.org/
Invitado
 

Notapor Invitado » 15 May 2013 04:07

Te recomiendo el libro "Felices sueños" de E.Pantley

también puedes entrar en este enlace, tienes muchas ideas y experiencias.

http://www.dormirsinllorar.com/
Invitado
 

como hacer que el niño duerma solo

Notapor josep » 17 May 2013 18:47

Hola, soy padre de 3 crios que van de 5 años a 1,5. los dos mayores durmieron solos desde su tercer dia de vida en casa y nunca han tenido problema para concebir el sueño solos ni tan solo se desvelan normalmente durante la noche (duermen 11 horas).La pequeña se incorpora ahora a la habitación con su hermana mayor y no le cuesta nada puesto que antes ha estado con nosotros. NUNCA EN LA CAMA DE SUS PADRES. Para los niños dormir es una sensción natural, no un juego ni una recompensa, sino parte de su rutina.ES MUY IMPORTANTE que les transmitais esa sensación de normalidad al hecho de acostarse, luchando para que se acuesten a la misma hora habitualmente pero una vez cerrais la puerta de su cuarto, se acabó la jornada, sin marcha atrás!!
atentamente: Josep Vilaplana, responsable de http://www.leches-infantiles.com
josep
 

Re: ¿Cómo hacer que mi hijo de 14 meses se duerma solo?

Notapor Invitado » 20 May 2013 21:27

Tu hijo, tarde o temprano, aprendera a dormirse solo, conoces algun caso de niños de 10 años que les tengan que dormir meciendolos? pues no, ninguno, los niños van evolucionando y aprendiendo, tu hijo solamente tiene 14 meses, y necesita estar a tu lado, aprovechalo!! por el y por ti, llegara un momento que le eches de menos, sentir su cuerpecito junto al tuyo, es maravilloso ayudar a tu hijo, y hacer que se sienta querido y feliz, no caigas en el error de dejarlo llorar sin atender a sus necesidades con la excusa de "enseñarle a dormir" lo único que le enseñas asi, es que no estas cuando te necesita, que se dormira ahogado en su propio llanto, por que nadie va a hacerle caso, ¿Crees que eso es beneficioso para tu hijo? yo creo que no. Te recomiendo que leas el libro de carlos gonzalez "besame mucho". Entenderas mejor las necesidades de tu hijo. Besos.
Invitado
 

Notapor Invitado » 22 May 2013 01:27

Hay gente que dice es una barbaridad pensa aplicarlo a las mujeres a la pareja etc pero que se creen que siendo pura ternura el chico va a aprender tambien el chico tiene que saber cuando es basta que una cosa tiene sus limites y que tiene que respetar a los demas si lo malcrias depues va a ser un egolatra que solo va apensar en si mismo y no va a contemplar a los demas solo que si el quiere algo sabe que si llora se lo van a dar y asi no es como deberia ser por eso hay tanta gente creida en el mundo. Uno debe tratar bien a su hijo y todo pero hay ciertos puntos en los cuales uno debe ponerse firme y de esto que opinen lo que quieran pero no se crean muy bueno por que no le ponen limites a sus hijos por que despues van a ver los resultados
Invitado
 

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